¿Son trampas o nos dejamos trampear?

1- Cualquier sistema o dispositivo para cazar animales sirviéndose del engaño: trampa de cazar ratones.
2- Puerta en el suelo que comunica con una dependencia inferior.
3- Tablero horizontal y movible de los mostradores de tiendas y bares.
4- Plan concebido para engañar a alguien: le tendieron una trampa.
5- Contravención de una ley, norma o regla: hacer trampas en el juego.
Sin embargo, en el hablar de la calle de un peruano (dígase jerga), tranpa es sinónimo de amante o de mujer de no muy buena reputación.
Esta expresión frecuentemente se escucha en cualquier conversación entre amigo(a)s, donde por lo general nosotros los varones (en su gran mayoría) damos a entender que tener una trampa o salir con alguna de ellas nos da una mejor imagen de machos (esa que conservamos desde que vivíamos en las cavernas)... pero muchas veces dejamos de plantearnos la siguiente interrogante:
"¿Son trampas o nos dejamos trampear?".
Nos dejamos trampear en este caso significará lo que la definición número 4 señala, lo repito por si no entendieron:
4-Plan concebido para engañar a alguien.
Por tanto, debemos consultarnos si seguimos manteniendo la tradición de machazos o si estamos construyendo una imagen de coj&$% o bolu$@# ante ellas.
Si queremos hacer un análisis más profundo del asunto, debemos remontarnos a que los machos (los varones) desde las cavernas se empezó a considerar a la mujer como objeto sexual, denegándoles cualquier derecho sobre cualquier otro varón.
La poligamia existió en nuestro mundo por muchos siglos y aún se conserva en muchas culturas; y para recordar a quién ignore este término, significa que un hombre se pueda casar con varias mujeres a la vez, sin estar cometiendo infidelidad con alguna de ellas.
Pero, gracias al cristianismo, el mundo ha conocido una nueva corriente: la monogamia (el hombre comprometido con una sola mujer); más aún con todos estos preceptos (óbviamente pueden ser no válidos para los no creyentes), seguimos manteniendo la imagen de objeto en muchas mujeres y las calificamos despectivamente como trampas.
Sin embargo, nosotros podríamos estar cayendo en un tonto razonamiento y ser engañados por ellas, que aprovechando nuestro instinto cuasi cavernícola, estarían derrochando nuestro dinero y lo que a todo hombre desagrada:
"Tomándonos como sus objetos".
Imagínense que en los próximos años, ellas sean quienes se valgan de cualquier hombre incauto y nos devuelvan con la misma moneda, ¿qué roche no?.
Seamos sensatos por algún momento y sin rebajar nuestro orgullo masculino (orgullo de machazos) admitamos que necesitamos a nuestras mujeres, que complicadas o no, durante todos estos siglos nos han apoyado y han hecho de nosotros y de nuestro mundo un lugar mejor (caray ya casi parece un discurso por el día de la mujer jeje).
Finalizando, debemos tener en cuenta:
"Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer".
Y... no nos dejemos trampear!




















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